Al lado de la felicidad.



Aún mantengo tu sonrisa en mis versos,
luces de neón en postales caducadas,
carmín en el fondo de mi almohada,
y para los domingos sin solución
vistas a un parque con olas sabor al sur.

Aún escribo en segunda persona
con la soledad tuya sobre la mía,
y la mía inventando finales que nunca ocurren,
posado en cada rima de mi poemas,
intentando con mis manos destruir la distancia,
entre tus ojos y mi alma.

Aún sueño en un sueño entre los dos,
en una soledad astillada, en mil lunas rotas,
y en una escalera que llegue por fin a tus heridas,
marchando juntos donde el olvido habita,
riéndonos del miedo y saboreando lo que se siente,
cuando todo es posible.


Lleno de luz.



Un niño a quien quiero sin mesura
comparte conmigo su vida.
Cada día sacas de mí lo mejor que tengo. 

Mi gratitud no cabe en un poema.
Gracias Samuel. 



















Anclados.



Quédate anclada en este verso,
junto a la almohada vacilando al tiempo,
destruyendo las cadenas que nos ahogaron,
para gritarle al viento que no todo se ha terminado.

Quédate anclada en este sueño,
e improvisemos mil locuras
para nunca dejar sobremesas a medias,
sabanas frías y llantos en silencio.

Quédate anclada en mis labios,
dibuja tu alma en mi corazón,
descansa tus dudas sobre las mías,
e inventemos noches estrelladas
para crear mañanas con posibles.

Quédate anclada en mis manos,
no te pido días, ni fechas,
no busco pasados ni respuestas,
tan solo besos con sonrisas
que hagan olvidar las heridas.

Quédate en ninguna parte, a mi lado.

Versos sobre el mar



Olvida quien deja de creer,
quien niega su interior.
Por eso creo 
que siempre estarás a mi lado;
aunque nunca sepa de ti,
siempre estarás en mi. 


Luzmía.



Aparecerás en los márgenes de mis hojas,
vivirás al borde de mis pupilas,
y andarás en el fruncir de mi sien.
Serás el eco de mi silencio,
el elixir de mi voz en mis versos.
Jugaras con la sonrisa de mis mañanas,
hablaras de mi cuando ya no esté,
me odiaras cuando ya no me recuerdes,
y para cuando todo termine,
incluso después del olvido, donde ya nadie nos escriba,
ahí estará mi tinta amándote
como si fuera el primer día del primer beso.


Para los que amaron, ama y amarán.