Retales

Con tu mirada asumo que no eres mía,
pero imagino y con eso te sigo, y te mantengo
y te tengo.
Lo demás es la banalidad de la realidad. 

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El cenicero vacio recordando
que nada es para siempre. 

......................
No hay poema que me convenza
ni metáfora que te enamore.
No hay noche que deje de imaginar
ni razón que cure mi locura por ti.

.......................
Y ahora llego a la idea cruel
de que la soledad no es algo
que solo esté en mi habitación.

 .......................

Voy de camino a la locura en cada trazo de color
que acometo sobre el lienzo de mis pasos.




Estrella caducada

Este lunes se me va borrando poco a poco,
y el miedo va creciendo en cada palabra que escribo,
porque puede que mañana
ni si quiera recuerdes quien era.
Ahora me vendrán noches de brujas y conjuros,
para creer en un para siempre
que nuevamente, tendré que dejar pasar.
Yo tan solo quería un poco de ti,
para siempre poder ser feliz.

Aprenderé a disculparme por la sordera,
que tanto ha negado durante años  las voces de mi corazón,
dejaré pasar un par de páginas del diario de mi vida,
no creo que a nadie le importe que omita algunas cosas.
Renombraré mis pecados,
los colgaré al final de los recuerdos,
y mirando las sonrisas de aquellos que me quieren,
iré olvidando una a una las pesadillas,
que han ido inmovilizando mi vida.

Quiero volver a aprender.

FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO 2012.

Sincronizando los minutos. (excesos de un poeta)


Deseo tener un día libre
del acecho de las malditas horas,
que me apuntan por la espalda,
e ir de la mano con el aire
y soñarte sin ataduras,
beberte por encima de mis pesadillas,
dibujarte para retenerte
y así crecer en el camino,
que aún me queda por recorrer sin ti,
amarrado a las esperanzas
de aquel árbol caído de otoño,
que pinte cuando tu ya no mirabas.

Deseo acostumbrarme a tu figura,
a deslizarme en tus aromas
y no llorar nunca más por ti,
pero al final termino por reconocer
que nada es casualidad,
y cazo a mi razón que mi corazón
no miente por pasión,
si no por compasión.

Deseo que todos mis poemas
 viajen a tus ventanas,
donde terminas alojada con los ojos cerraditos,
y que hagan de almohada para ti
y para mi, de salvavidas para seguir,
y dejar de aullarte en la última copa
donde pierdo las escrituras de cómo quererte.

Deseo que no seas un paso fronterizo,
una frágil línea que termine por separarnos,
no quiero dejar de ser ni empezar lo que nunca quise,
para las locuras prefiero las mías,
para manías también las mías,
pero apresuro a decirte
que voy sincronizando los minutos con los tuyos,
porque prefiero perder a seguir hablando solo.

Deseo esperarte al lado del mar,
con la raíz de mis pensamientos,
navegando con la vela del escritorio,
ese mismo que te vio nacer y ahora te ve huir.

Deseo no anclarme en las predicciones,
no medir mi siguiente paso o ser medido,
no voy hacer por hacer ni iré a donde deba
por un deber que oculta lo que soy,
iré donde tenga que ir por ti y por mí.
No daré sustento a las normas,
ni tregua al invierno.

Deseo que mi aliento te nombre y eso será mi alimento,
más no necesitaré tiempo ni momento.
Te he creado en mi imaginación,
y ahora ya sé que existes, lo demás no me importa.

Deseo al menos que entiendas,
y encuentres una razón,
porque después de todo
los años no nos harán más fuertes,
tendremos que ir a tientas a tentar al pecado,
y tal vez, solo tal vez, en la deriva
puede que nos encontremos.


Dedicado a M.

Poder tenerte (excesos de un poeta)

Antes de olvidar, en el caso de que pudiera o quisiera,
solo necesitaría retener tu mirada
para recordar que es la felicidad,
imaginar que los versos que escribo ,
son besos que llegan a tus labios
y te hacen sentir, lo que yo siento por ti.
Buscaría la forma de perderme en los caminos,
para seguirte con el sol e iluminarte
y llenarte de esas alegrías,
para hacer que nuestras vidas sean más sencillas,
y así llevarte de la mano a los sueños
que escondo en mi habitación,
y en tu regazo, al lado de tu sonrisa
sentirme de nuevo aquel niño,
que imaginaba ser gigante.

Momentos de necesidad (I) (excesos de un poeta)


Tan sencilla, tan diferente,
tan cruel no verte pero si sentirte,
por eso prefiero que me odies
a que me olvides.
Ahora ya sé que existes.


Inalcanzables ellas. (excesos de un poeta)

La mayoría de las veces
eran momentos inoportunos,
versos equivocados
en las bocas inciertas de otros.

La mayoría de las veces
nunca era el lugar,
y solía caer perdido con la multitud,
desesperante creyendo ser mejor,
luchando para hacer creer
que tenía algo de diferente,
y así enamorar a quien no me amaba.

La mayoría de las veces
la ironía participaba sin piedad,
mareando al azar como marioneta
en un escenario sin telón,
derramando la tinta en el vacio
de los silencios que llegaban después,
cuando manchaba el papel que me veía crecer,
con mis lagrimas.

La mayoría de las veces
el miedo se atrincheraba
con armazón y espada en mis labios,
y detrás de mi lengua
se escondía un espadero atormentado,
acompañado por un caballero amordazado por la locura,
de nunca encontrar la dulzura.

La mayoría de las veces
los logros se desvanecían
por el arte de la magia de la indiferencia,
y con esa pena se vivía inventándose historias,
porque nunca sé sabía si era cierto o incierto
que me querían.

La mayoría de las veces
los pensamientos volaban como las hojas en otoño,
escapándose las ganas por las ventanas de mí casa,
donde a escondidas amaba con la imaginación,
y de tanto imaginar me di cuenta,
que las miradas nunca llegaron hablar,
que los sueños se quedaron en sueños,
y que las palabras nunca llegaron a viajar.
Siempre han permanecido durmiendo,
en los poemas que he escrito a lo largo de mi vida.