Te grito


Te estoy gritando,
te me vas a salir del pecho,
y aún no sé qué haré yo sin ti,
pero lo difícil de sentir
es saber que nunca has sido mía.

Te estoy gritando,
mis instintos han crecido contigo,
sueño cada vez que pienso en tus ojos,
y me muero con las ganas en la almohada
de saber que dicen tus besos.

Te estoy gritando
pero nunca sé nada de ti,
eres el silencio que guardo en mí,
que se convierte en la melodía
con la que aprendo a vivir.

He dejado de entender al tiempo.

Una vez soñé.


Hay cosas que viven fuera de mí,
son aquellas que observo e intento aprender de ellas,
van y vienen sin que nada les retenga en el tiempo.
Otras nacieron dentro de mí y poco a poco han sabido
como crecer entre el tumulto, el caos y la vida. 

Hay cosas que no puedo controlar,
son las que me llevan a mil por hora,
las que sin precisar me precisan instantes de felicidad.
Otras son el resultado directo de mis actos,
que me enseñan que no soy perfecto,
y hay algunas, que dicen que ocurren porque si,
como si realmente existiera la magia.

Hay cosas que viven junto a mí,
permanecen inamovibles haciéndose parte de mi,
creciendo en una misma historia,
son las que  me dan la seguridad
de que podré combatir con la soledad.

Hay cosas que fueron mías
pero ya no están conmigo,
y me doy cuenta que no todo es para siempre,
ni aunque apriete muchos los ojos,
hay cosas que no dejarán de cambiar.

Hay cosas que vivirán en mí,
y no puedo evitar sonreír
al imaginar que ocurrirá mañana,
porque es ese "sin saber de las cosas"
lo que me ha llevado hasta a ti,
hasta este preciso instante,
en el que al contemplar tus ojos
lo imposible se me ha convertido en posible.


Hazme realidad


Un vaso medio vacio
rodeando mi cuello a la hora de dormir,
lágrimas saladas en la cocina
cuando hablamos a medias,
y ya lo presiento, dejarás de leerme
porque te aburre lo que soy,
porque el sol que iluminaba nuestra habitación
ha dejado de sorprendernos,
y tan solo nos deja un mensaje en la almohada
de un…volveré mañana.
Y empiezo con los ojos abriéndolos a medias,
la pasta de dientes en el suelo,
la radio chirriando en los cristales,
el humo bailando por la ventana
y la ciudad gritando en mi puerta,
será otro día sin saber qué hacer con uno mismo
para volver al papel y ocultarme en la tinta.
Pero ya te aviso, el escenario ya está preparado,
lo he dispuesto todo;
yo haré de verdugo y me odiaras por todos mis errores,
tu serás la que olvides y yo el que escriba.
Será una historia al más puro estilo de Ed. Pief,
cada uno en su lugar viajando a contra corriente,
buscando la forma de perdonar para volver a amar.
Después le hablaré a mi soledad que aún sé de ti,
que no te fuiste huyendo aunque a nadie le interese,
pero puede que cuando mire al cielo
no encuentre tanta ironía en mis gestos,
halle menos dolor cuando recuerde,
y acepte el perdón que nunca me llego
cuando tanto necesité de tus caricias.
Podré decirle a mis sombras que son cosas que ocurren,
volver a leer la prensa en la cafetería de siempre,
un croissant, un cortadito Juan
y dejar caer las horas mirando tras el cristal,
sentir que todo irá bien,
creer que no soy el único tonto que se enamora,
y que los sueños… a veces se hacen realidad.

Un vaso medio lleno mojando mis manos,
el tiempo deslizando el viento de la primavera,
que voy dibujando con mis labios,
y una mirada felina que me arrastre
a buscar un lugar donde curar lo imposible,
a pegar lo que se estalló en mil pedazos,
a perder todo para volver a empezar,
y de nuevo a decirme que a veces se hacen realidad.

Más fuerte que yo.


No hay poema que aclare tu voz sobre la mía,
ni puntos suspensivos que me den un suspiro,
en este respiro que mantengo cuando mis ojos no te ven.
No hay ramillete de rimas que te recuerde que yo si te quiero,
ni canción que aviste la certeza que yo busco desde tu corazón.
No hay nada que me asegure que a donde voy
es el lugar donde quieres estar,
ni que las huellas de mi camino son el rastro que persigues,
pero aún así, sin llegar a ninguna parte ni beso tuyo
soy un caso sin remedio a esperas de poder salvarme,
porque no puedo evitar acordarme que tu eres la que yo quiero,
ni dejar de declarar que lo que más deseo,
es enredarme entre los acordes de tus dedos.

Desde el escritorio.


La poesía no significa nada
si no hay alguien quien crea en ella,
y es como el amor,
existes por que aún creo en ti.
No voy a medir el tiempo,
el día que termine, finalizará todo.

Eres mi última alegría,
y puede que el resumen de toda mi vida.

Recuerdos de la luna


Hay cosas que he dejado en espacios imprecisos,
imposibles de volver a recuperar,
en puzles infinitos perdidos,
entre la multitud de recuerdos y olvidos.


Mi dulce tú.


Eran tiempos difíciles
poco tiempo para dormir
nada de soñar y tus pasos tan gigantes,
que era imposible de mantenernos juntos,
y tú no esperabas a nadie
ni si quiera a quien te quería,
y mira que te gritaba y te imaginaba,
y mira que busqué mil formas para ser felices,
pero nunca existió filosofía suficiente
para calmar mis ansias por ti,
ni perdón para encontrar tu salvación,
y a base de silencios aprendí a amarte,
repasando línea a línea las aprensiones de media noche,
jurando en vasos vacios no volver nunca más.

Eran tiempos difíciles,
aunque quererte nunca fue un problema.