La mirada que sueña.




Yo no sé si esto que digo es lo acertado,
pero cada vez que escribo
siento la vida más cerca de mí,
y en tus ojos más amor,
aunque esto que escribo
carezca de sentido para ti.
Pero mi corazón eleva el peso de mi cuerpo,
viajo por encima de tu piel,
rozo el suelo de los locos
y al llegar la luz en mi ventana,
queda en el silencio de mis sueños
la verdad de mis pecados.
Yo no sé si esto que digo es lo acertado,
pero en mi pecho iras conmigo.

La sangre me lo dice,
y el cielo ya llora por nosotros.


Llegando a ti.



No te fijes en lo que quedó atrás,
no recuerdes la voz que te engaño,
no retengas corazones partidos en tu pecho,
ni demasiados domingos de lluvia gris,
que la vida solo es una,
lo que ocurre ya pasó, y lo que venga… bien vendrá.
Aprovecha los días, sueña a cada minuto,
alcanza los imposibles, y ríete de los muros,
porque ahora, ahora es el momento de ser libre, de ser tú.

Ella, loca.



Ella se llama amor,
ella no se enferma, lo parece,
y cuanto más quiere más grande se hace.
Ella no se esconde, lo parece,
y cuanto más se acerca más se quema.
Ella es el amor,
pierde todo y aún así continua.

Retales de mi vida



... cada vida necesita su tiempo para saber él como,
cada corazón una mirada y cada alma,
el aliento para volver a intentarlo.


Si no eres nadie


En realidad no importa,
no le importa a nadie,
el mundo volverá a dormir mañana,
pero ahora no puedo dejarlo,
vienes y vas por mi almohada,
me recuerdas que la vida es corta,
me haces odiar todo,
y no soporto la fragilidad de mis latidos,
me haces quererme más
y correr sin saber el destino,
sentir el descontrol de mi justicia,
y creer que ya no importa el final.

 
No eres nadie, pero te estoy escribiendo.