Te escribo, exploto y termino por dejar
de marear estos últimos versos
anclados en el diario rancio, seco
y bañado en arsénico elixir.
Te escribo y emprendo el camino
de la lejanía de tus cabellos y tus manías,
dispongo en mi soledad,
hago y deshago con simpatía
los recuerdos que guardé
en la ausencia que me obligaste a estar,
voy marcando las hojas
que voy escribiendo,
enumerando una por una
y señalando en el calendario
los días que voy dejando atrás.
Te lo voy a decir.
Me hice a la idea de tus palabras,
imagine las ganas entre abiertas
y con todo eso y más me caí en la idea,
te mire, volví a mirarte para ultimar las dudas
y me vi reflejado a tu lado malhumorado.
Realmente te lo voy a decir, no te soporto.
imagine las ganas entre abiertas
y con todo eso y más me caí en la idea,
te mire, volví a mirarte para ultimar las dudas
y me vi reflejado a tu lado malhumorado.
Realmente te lo voy a decir, no te soporto.
Invierno
Tengo razones para odiarte,
para tenerte en la lejanía
y no recordarte como siempre.
Tengo 2 ó 3 minutos huéspedes
que me interrogan todas las noches,
un pasatiempo con tu nombre
y mil formas para estar despierto.
Tengo un café rancio,
un blog olvidado y unas manos temblorosas,
tengo un ojo vago y el otro ciego.
Tengo una guitarra desafinada, de 4 cuerdas,
una nota ácida y un mensaje en espera,
tengo en las ventanas el aire y en mis sabanas el frío.
Tengo el invierno volando sobre mí
y mil horas descolocadas.
para tenerte en la lejanía
y no recordarte como siempre.
Tengo 2 ó 3 minutos huéspedes
que me interrogan todas las noches,
un pasatiempo con tu nombre
y mil formas para estar despierto.
Tengo un café rancio,
un blog olvidado y unas manos temblorosas,
tengo un ojo vago y el otro ciego.
Tengo una guitarra desafinada, de 4 cuerdas,
una nota ácida y un mensaje en espera,
tengo en las ventanas el aire y en mis sabanas el frío.
Tengo el invierno volando sobre mí
y mil horas descolocadas.
Me pasaste, te pase, nos pasaron
Quisiera contar en una sola estrofa todo lo que callé en mis temores,
quisiera que mis ojos pronunciasen las palabras que pienso,
quisiera que mi voz traspasara las ignorancias e indiferencias
y buscar un momento de paz para encontrar el entendimiento.
Quisiera que mis manos alcanzaran todo lo bello que mi alma siente,
quisiera que mi imaginación fuera transparente
y que con un solo gesto bastara para saber que el pasado nunca vuelve.
Quisiera razonar, aclarar, divulgar y finalmente mostrar con mi estrofa,
que la vida no es que sea insondable, oscura o difícil,
si no que solo hay una para vivirla.
quisiera que mis ojos pronunciasen las palabras que pienso,
quisiera que mi voz traspasara las ignorancias e indiferencias
y buscar un momento de paz para encontrar el entendimiento.
Quisiera que mis manos alcanzaran todo lo bello que mi alma siente,
quisiera que mi imaginación fuera transparente
y que con un solo gesto bastara para saber que el pasado nunca vuelve.
Quisiera razonar, aclarar, divulgar y finalmente mostrar con mi estrofa,
que la vida no es que sea insondable, oscura o difícil,
si no que solo hay una para vivirla.
Me fui olvidando
Tenía dos pinceles trasnochados,
hilos arrugados de seda,
carmín evaporándose en mi piel
y una vieja fotografía triangulada
en la mesita de noche aterrada por la indiferencia.
Tenía un baúl de los recuerdos,
para afinar los domingos la memoria,
unos carteles ambiciosos que propagaban
la falta de tiempo y lógica de los días.
Tenía líneas en versos rodeándome,
saltando en las ideas, conquistando los deseos
y creando un nuevo mundo
donde tu ya no estuvieras.
Tenía un calendario desesperado,
con números marchitos anclados a la deriva
y festivos tintados en gris
Posándose en mis noches de “sabinandron”,
entre agudos desafinados y alientos exhortados.
Tenía mil inventos inventados para motivar al aire,
recorriendo cada movimiento de mi cuerpo,
para reservarme las ansiedades cuando me faltabas
y algún secreto convertido en alivio para mis temores.
hilos arrugados de seda,
carmín evaporándose en mi piel
y una vieja fotografía triangulada
en la mesita de noche aterrada por la indiferencia.
Tenía un baúl de los recuerdos,
para afinar los domingos la memoria,
unos carteles ambiciosos que propagaban
la falta de tiempo y lógica de los días.
Tenía líneas en versos rodeándome,
saltando en las ideas, conquistando los deseos
y creando un nuevo mundo
donde tu ya no estuvieras.
Tenía un calendario desesperado,
con números marchitos anclados a la deriva
y festivos tintados en gris
Posándose en mis noches de “sabinandron”,
entre agudos desafinados y alientos exhortados.
Tenía mil inventos inventados para motivar al aire,
recorriendo cada movimiento de mi cuerpo,
para reservarme las ansiedades cuando me faltabas
y algún secreto convertido en alivio para mis temores.
A tiempo parcial
Sueño con serpientes enredándose en mi sien,
con figurillas de colores adornando mis ansiedades,
sueño con alas de cristal volando entre mis cenizas,
con el humo dibujando en la paredes atardeceres brillados.
Sueño con tu boca en mi boca, mi mano en tu mano,
con tu retina acariciando mi piel desnuda en el regazo de las mañanas.
Sueño con mil hormigas rojas paseándose por mi barriga.
Sueño con un abril febril, con aires del sur y sonrisas contagiosas,
sueño por ti y para mí, aunque tú...
ya no estés.
con figurillas de colores adornando mis ansiedades,
sueño con alas de cristal volando entre mis cenizas,
con el humo dibujando en la paredes atardeceres brillados.
Sueño con tu boca en mi boca, mi mano en tu mano,
con tu retina acariciando mi piel desnuda en el regazo de las mañanas.
Sueño con mil hormigas rojas paseándose por mi barriga.
Sueño con un abril febril, con aires del sur y sonrisas contagiosas,
sueño por ti y para mí, aunque tú...
ya no estés.
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