Entre tú y yo.

Dicen que olvide en la calle,
donde tus lágrimas sabían a miel,
que Paris nunca volvío a sonreir.
Dicen que yo solo quise viajar,
y hacer de ti el recuerdo de mis versos.
Dicen que cerré mis ventanas,
que la lluvia me llamaba antes,
cuando la poesía significaba, todo.
Dicen que las paredes se desnudaron,
cuando allí ya no me encontrabas.
Dicen que la tinta era por ti,
que la pintura se volvío a secar,
en las aceras donde bailaba la luna,
jugando a creer que era hombre.
Dicen que después de mi,
ardío la muralla de tus intenciones,
y que mis ojos dejaron de vivir por ti.
Y dicen que olvide en la calle,
donde el beso quiso ser poema,
y el poema ser tu sueño.

Mientras la vida sigue.

Es solo un sentimiento, solo eso,
no puedo darte más, más que yo mismo,
con mil mañanas naciendo entre nosotros,
sentir lo mismo todos los días por ti,
no decaer ni una sola noche,
mantener tu olor en mis manos,
saber y seguir sabiendo de ti,
inventar mil formas para pasar los domingos,
dibujarte, contarte, besarte,
y volver a besarte hasta que el tiempo
me niegue tenerte.

Enamorada

Amabas como quien ama el mar desde la orilla,
impredecible y herida, herida de amor,
con el deseo ahogado y la mirada viva,
sabiendo que está vez, sería la última vez.

Mi suerte, mi alegría, mi condena (Cuadros de cristal)

No se la lleven aún ¡por favor!,
aún me buscan en la oscuridad de esta noche.
No me nieguen la palabra,
lo demás ya se lo llevaron.
Pongan cualquier excusa,
que este corazón ya no razona.
Digan, que fue el tiempo,
digan que...que fue por culpa de la locura,
tan imprecisa, tan delirante.
Digan que ya no sé vivir sin ella,
que el frío es más frío sin su voz,
que ya no imagino nada.
Digan que hay un poeta mudo por ella,
un mar vacio y un escritorio sin luz.
¡No se la lleven aún!,
que estas lágrimas no saben amar,
que estas manos solo saben de amor.
No me nieguen al menos,
el poder soñar por última vez.

Reparando heridas

De esta misma belleza se enamora el sol,
cuando contempla la luz de tus ojos.
¡La luna!, siente envidia porque ahora sabe,
que no es la única que puede iluminarme.
Estas ventanas donde viajó tantas veces la lluvia,
ahora se llenan de la claridad de mis pensamientos,
y no fue por casualidad que yo empezará a escribirte,
una fuerza que aun desconozco me arrimó a los sueños,
que ya guardaba en el desván de los imposibles,
y aun con la mirada apagada, desaliñado y perdido,
esa misma belleza me hizo salir, arrancar, brotar desde el silencio mío,
estos versos caminantes que ya desean cogerte de la mano.
Fue de repente, sin precisar gesto ni momento
cuando yo me enamore de ti.

Bipolar (Cuadros de cristal)

Dime si eres capaz de olvidarme,
se me terminan los días,
el miedo me asalta entre las sabanas,
y este viento que fue tu sueño
se me escapa por la ventana.

Ya no hay nada en mi estomago
para seguir alimentándote,
las noches me marcan el calendario,
y con la luna veo la claridad de tus ojos.
Está verdad va directa a mi sien,
mi alma quiere marcharse,
pero el corazón me arrebata los minutos.
Aquí me quedo en el estado inerte,
con el desamor de tus miradas.

Dime quien cuidará de mi locurá,
quien va a proteger mis manías,
si la razón de seguir era por ti.

Yo te miro (Cuadros de cristal)

Yo te miro con el alma,
entre lienzos y poemas,
y sentado desde el escritorio
te puedo imaginar,
e imagino tu sonrisa
y así de sencillo, así de simple,
me enamoro al instante.

Yo te miro con el corazón,
por eso no necesito más palabras,
con un silencio me basta,
porque saber que estas a mi lado,
ya me enamora.