Más fuerte que yo.


No hay poema que aclare tu voz sobre la mía,
ni puntos suspensivos que me den un suspiro,
en este respiro que mantengo cuando mis ojos no te ven.
No hay ramillete de rimas que te recuerde que yo si te quiero,
ni canción que aviste la certeza que yo busco desde tu corazón.
No hay nada que me asegure que a donde voy
es el lugar donde quieres estar,
ni que las huellas de mi camino son el rastro que persigues,
pero aún así, sin llegar a ninguna parte ni beso tuyo
soy un caso sin remedio a esperas de poder salvarme,
porque no puedo evitar acordarme que tu eres la que yo quiero,
ni dejar de declarar que lo que más deseo,
es enredarme entre los acordes de tus dedos.

Desde el escritorio.


La poesía no significa nada
si no hay alguien quien crea en ella,
y es como el amor,
existes por que aún creo en ti.
No voy a medir el tiempo,
el día que termine, finalizará todo.

Eres mi última alegría,
y puede que el resumen de toda mi vida.

Recuerdos de la luna


Hay cosas que he dejado en espacios imprecisos,
imposibles de volver a recuperar,
en puzles infinitos perdidos,
entre la multitud de recuerdos y olvidos.


Mi dulce tú.


Eran tiempos difíciles
poco tiempo para dormir
nada de soñar y tus pasos tan gigantes,
que era imposible de mantenernos juntos,
y tú no esperabas a nadie
ni si quiera a quien te quería,
y mira que te gritaba y te imaginaba,
y mira que busqué mil formas para ser felices,
pero nunca existió filosofía suficiente
para calmar mis ansias por ti,
ni perdón para encontrar tu salvación,
y a base de silencios aprendí a amarte,
repasando línea a línea las aprensiones de media noche,
jurando en vasos vacios no volver nunca más.

Eran tiempos difíciles,
aunque quererte nunca fue un problema.

Retales de mar. II


De ti…soy el espejo,
fruto de los regalos
de un viento que ayer soñó,
con ser dueño de un corazón,
para romper el invierno de tus ojos.

Nunca nadie más, sí.


¿Qué fue de tus manos
cuando acariciaban mis sueños?,
¿qué fueron de mis cuadros?,
cuando tus ojos solo tenían miradas para mi,
y después de jurar tanto…
aún tengo cuentas que cerrar,
países que visitar,
y un beso que guardo
para alguien que todavía no conozco.


Retales de mar


Sigo en la misma orilla
pensando que nada es igual,
porque nada ha cambiado.
Me siguen persiguiendo los mismos,
y yo sigo persiguiendo lo mismo.