No es para siempre (Paredes)

Las palabras que olvide,
las cosas que deje de hacer,
el ritmo que cambio inesperadamente,
los sueños que se fugaron,
los besos perdidos,
el amor que jugo a ser más que yo,
lo que antes estaba lejos,
las mentiras que guardo,
las verdades que ya a nadie le importa,
los caminos que rechacé,
las manos que desprecié,
el tiempo que perdí persiguiendo,
el dolor que sentí,
la música que no volveré a escuchar,
el aburrimiento,
los cigarros que fumé sin querer,
las noches trasnochadas en barras de bar,
las miradas que se cruzaron,
las ideas que se ahogaron,
la gente que conocí y que ahora no recuerdo,
el olor de las mañanas, de aquellas mañanas,
los versos que no conseguí escribir,
la sed que no terminé de saciar,
la rabia de los lunes,
el caos de mi escritorio,
los libros que no leí,
las fuerzas que me faltaron,
los abrazos que juraron ser para siempre,
las ausencias.
Tú y yo. Lo que nunca volveremos a ser.

Esto es así.

Que la vida es así,
no le busques más explicación,
que la que tus propios ojos puedan llegar a entender.
Pero debes de saber que por desgracia,
no tenemos visión nocturna,
así que siempre se nos escapará algo,
y eso nos lleva a la colosal e irrefutable conclusión de,
¡hay que tener mucho cuidado por la noche!

También debes de tener en cuenta,
que levantarse temprano a nadie le gusta,
pero si comer bien y tener el armario llenito de ropa.

Con los años aprenderás que esto de vivir,
es más difícil de lo que uno pensaba,
y mantenerse de pie cuesta, ¡joder que si cuesta!

Hay días que... ¡para que levantarse!
y otros, que cuentas los segundos antes de irte a dormir.
Como cambia el cuento,
cuando uno es el responsable,
de llenar el frigorífico de comida.

Pero esto es así;
cásate con tu pareja y con la hipoteca,
mira a ver cuántos hijos tienes,
cómprate un televisor grande, ¡no! ¡muy grande!,
un coche, si pueden ser dos o más mejor,
cuida de tus hijos y espera a que te salgan bien,
y reza a quien quieras para que no te venga una desgracia.

Esto es así, la vida en estado puro, la vida que hemos creado.
Pero no todo es como lo pintan,
ni como quisierais que algunas veces fueran las cosas,
no todo está en el vértice del desastre, ni los males duran mil años, ¡que se sepa!
Cada paso que demos, será una vista al frente que llenaremos de posibles,
y aunque esto parezca a veces un naufragio,
la vida siempre nos seguirá dándonos razones.
Así que, no te quejes y ríete algo más,
el día menos pensado todo termina.

Ahora (Paredes)

Cuantas veces se desmorono la vida como ahora,
cuantas veces deseaste que todo fuera más sencillo,
como lo estoy deseando yo ahora.

Cuantas veces te faltaron alientos,
para decir las palabras adecuadas,
con el valor necesario para enfrentar a tus miedos,
como ahora lo siento yo.

Cuantas veces el amor te llevo a ninguna parte,
cuantas veces tuviste que volver a guardar los besos que diste,
o aquellos que soñaste pero nunca se cumplieron,
como los que yo sueño ahora.

Cuantas veces te han sobrado las explicaciones,
y aun así nadie te entendía,
porque lo que querías era volar a tu manera,
como quiero yo ahora.

Cuantas veces te sentiste fuera de lugar,
a punto de explotar y dejarlo todo por nada,
cuantas veces estuviste a punto de cumplir un sueño,
como lo estoy yo ahora.


Y no somos tan diferentes,
aun que creas que yo ya vuelvo cuanto tú vas,
si continuas, yo seguiré.

De cuando viajaba.


Viaje, destino a ninguna parte,
por una canción desesperada,
escrita bajo una alas abandonadas,
para hacer oda al olvido con versos de suspiro,
en voz tibia y tenue,
anclado en balcones ajenos, con una vela de guía
y un ramillete de intenciones, con el fin de saborear,
el beso sin remedio de la poesía, que poso en el poeta.

Viaje, destino a ninguna parte,
franqueando las fronteras del delirio, de la bandera extranjera,
acompañado de un otoño ambulante de lenguas viperinas,
con frentes marchitas de cuellos de cisne,
en el dorado de mis años de cuando fui feliz,
bajo el cielo de una ciudad,
cuyo nombre no quiero recordar.

Viaje, destino a ninguna parte,
con el alma recorriendo las calles,
aquellas que nos vieron nacer,
donde tantas veces le robamos a la luna su filosofía.
Y ahora en el curso de este olvido pienso,
que no es cuestión de detener el tiempo,
ni que escapar fuera la solución.
Seguirán pasando las cosas aunque no estés,
y puede que eso, sea lo más insufrible de todo esto.

Detrás de la palabra


La vida es sencilla.
Uno debe de comer cuando tiene que comer.
Uno debe de dormir cuando tiene que dormir.
Uno debe de amar cuando aun está a tiempo,
sentir lo que haya que sentir en el momento,
trabajar cuando haya que trabajar,
ser lo que se tenga que ser cuando se deba,
y no esperar señales ni comentas errantes.
Uno no debe hacer teatro de su dolor por más que te duela,
no dudar, cuantos más errores más sabrás,
no hacer de la vida el lamento de lo que se perdió,
mira la vida ni más rápida ni más lenta, tan solo midiendo los pasos,
manteniendo el ritmo un día tras otro
y si te cansas, pensar que aun podría ser peor.
La vida no es sencilla.
Uno a veces, no puede comer cuando lo precisa.
Uno a veces, no puede dormir cuando lo necesita,
no siempre se puede amar a quien quieres,
y a veces no se puede dejar de amar,
aun sea en el silencio o con el odio,
ni trabajar en lo que uno quiere,
o ser lo que quieres ser, en el momento que uno quiere.
Uno a veces espera señales, aunque sea en lo sueños,
y el dolor se hace tan insoportable,
que es imposible guardárselo uno mismo.
Uno se lamenta del pasado, de lo que pudo y no hizo.
Uno duda aunque no quiera, el miedo nos hace pensar, nos hace estar vivos.
A veces la vida transcurre demasiado rápido, otras veces no tanto,
y si te cansas aun sabiendo que podría ser peor,
quieres con todas tus fuerzas, conseguir mejorar las cosas.
Posiblemente lo bello de vivir es saber, que la vida no es sencilla.

Cosas que nunca te conté


Viví el Madrid de mi tiempo,
lo sentí y lo hice mío,
como aquellas cosas que queriamos,
en la casa donde volvimos a nacer,
como todo y nada.
Camino de un sueño.

Mañana me iré (La vida de los árboles)


Quisiera hablar con él,
con aquel chico de 20 años
sentado en el sofá esperando,
al lado de aquella ventana
apoyado en el vértigo desafinado,
de aquellas tardes abrumadas por el silencio.

Quisiera confiarle mis secretos,
decirle que la vida no es lo que imaginaba,
que puede ser algo más o tal vez nada,
que el tiempo no perdona
pero tampoco debe de asustarle.

Me gustaría decirle
que realmente no estaba sometido a nadie,
que el amor no es depender,
pero a veces lo que queremos
no es siempre lo que hacemos.

Me gustaría animarle a que saliera corriendo,
que olvidara todo lo que acometió,
decirle que de nada le serviría mantener el recuerdo,
que aun tenía días y noches para cambiar,
para no caer en la flor marchita,
para no permanecer como un loco
entre versos y odas a la soledad.

Me gustaría decirle que nadie le iría a buscar,
que a nadie le intereso por qué le dolía el corazón,
¡y le dolía!, y pensaba que no habría cura alguna,
porque tal sufrimiento no existía en el mundo.

Me gustaría hablarle que el mayor errror
es intentar seguir los pasos de alguien,
que los finales felices no son como en los cuentos,
que las palabras "nuca y jamás",
son las mayores mentirosas,
que aquellos días solo eran el principio
y que amar, no solo era decir te quiero.

Quisiera decirle que al final nada salió como él quería,
que hubo más desastres que glorias,
más torpezas que aciertos,
que le vaso no termino por llenarse,
pero aun así en la desdicha de una tragedia,
a veces nacieron días de sol,
y sonrisas que fueron capaces de alegrar el alma.

Quisiera decirle que un minuto de sinceridad
lo puede ser todo,
que él sí se merecía ser feliz,
que no tuviera temor por la suerte, ¡las cosas ocurren!,
y que huir, nunca fue la solución.

Quisiera que él me hablara ahora,
que me mirase con aquellos ojos llenos de vida,
que me diera un aliento en forma de verso,
y hacerme reir por un momento.

Quisiera que estuvieras aquí
para decirme que he aprendido,
que me he convertido en la persona
que siempre quise ser,
que las torpezas me han hecho más sabio,
que las lagrimas se las llevará el mar,
que el día menos pensado,
las cosas empezaran a ocurrir.
Para decirme que 10 años, no son nada.