pero no todo fue mentira,
o créete lo que quieras.
Y espero que no intentes compararme
porque no podrás.
Cuando escribas sabrás quien fui,
cuando calles volverás a recordar,
y cuando beses... entenderás
que la orilla solo fue el principio.
Adiós.
Miel sobre tu piel.
Enjambre en mis ojos,
deseo que una vez soñé.
Besos, partitura de una canción
que nunca llegará a tiempo.
yo esperando el diluvio.
El tiempo nunca participa.
Mi lengua se equivoca,
y esta mirada ya no te encuentra.
Imaginé sobre un manto verde
tenernos y viajar,
adueñarme de las comas,
arrestar los puntos suspensivos.
Y llenar mis silencios con tu sabor.
yo desenredando mi garganta
y llenar mis zapatos con tu voz,
escuchar el fin de este invierno,
esconderme en tus pestañas
e imaginar una mañana color naranja.
Y soñar que es real.
Soñar que el final
será el principio.
Ya lo saben mis oídos.
Ya lo sienten mis labios
que eres la maestra de mi piel,
porque no hay más días
sin minutos a tu lado.
Ya corren por la calle mis lágrimas,
y las golondrinas vuelven del otoño
con el frío en el pico,
y yo, pico está luz para regalarte
mi trocito de miel,
para llenarte las mañanas
con la sed que remueve mis sueños
en las noches que no andan tus manos,
en mi pecho.
Ya lo saben mis oídos.
Ya no volverá el olmo a su sombra
ni el ciprés a la almohada,
porque aquí te tengo en mi lengua
y en mis letras.